Marco Avilés – De dónde venimos los cholos [Reseña]


Autor: Marco Avilés
Título: De dónde venimos los cholos
Año de publicación: 2016
Editorial: Booket
Número de páginas: 288


portada_de-donde-venimos-los-cholos_marco-aviles_201806061822De dónde venimos los cholos es un libro publicado en 2016 por el periodista peruano Marco Avilés. A las pocas semanas de su publicación, gozó de una recepción bastante positiva por parte de los críticos e, inclusive, fue uno de los títulos más vendidos en la edición número 21 de la Feria Internacional del Libro de Lima (FIL). Y, desde hace un par de años, era una de esas publicaciones que formaba parte de mi extensa lista de lecturas pendientes. Reconozco que, cuando lo compré la semana pasada, guardaba expectativas bastante altas en torno al libro, pues recuerdo no haber leído tan siquiera un solo comentario negativo de este.

De inicio, cabe señalar que tanto la portada y el título de la obra contienen elementos sumamente llamativos. La portada, una perra mestiza dándole de lactar a un número no muy pequeño de cachorros, es, sin lugar a dudas, una imagen bastante poderosa, inclusive metafórica. El título, por su parte, pareciera traer consigo una gran carga de polémica en una ciudad como Lima donde, como se menciona en la contraportada, se “ha librado por siglos una batalla territorial e ideológica en contra de los cholos, esa masa que desciende de las montañas huyendo de la pobreza y que amenaza la pureza de la cultura oficial”. La capital es, pues, un espacio en el que preguntarse por el origen de los cholos podría representar, para los ajenos – aquellos que consideran que lo blanco es una bandera de supuesto privilegio -, un cuestionamiento incómodo.

Ahora bien, resulta necesario aclarar que el lector no debe abrir el libro esperando encontrar un cohesionado ensayo de carácter antropológico y/o sociológico que responda cabalmente a la pregunta que plantea el título, pues no lo encontrará. La obra es, básicamente, un conjunto de crónicas (muy bien) trabajadas que narran las expediciones de Avilés por diversos territorios alejados de la capital peruana. Un extenuante pero enriquecedor recorrido geográfico que lleva al lector de Abancay a Chumbivilcas, de Iquitos a Carancas, de Churubamba a El Dorado, hasta terminar en la caótica Lima.

Dicho recorrido está cargado de dos elementos resaltantes. El primero es la gran habilidad del periodista de elaborar una pulcra y meticulosa descripción de todos aquellos elementos que abrazan a los personajes principales de las crónicas: paisajes, eventos climáticos, animales, etc. Esto resulta entendible en base a la formación y amplia experiencia que el autor posee en este género periodístico. Asimismo, la voz y reflexión de Avilés nunca llegan a desaparecer del todo durante la narración. Es decir, no nos encontramos ante descripciones parcas de los eventos registrados sino ante crónicas cargadas de impresiones, reminiscencias, experiencias propias e, incluso, algo de nostalgia.

En segundo lugar, destaca la deconstrucción del discurso, tan popular en la última década, del provinciano que triunfa al migrar a la ciudad. Muchas de las crónicas incluidas en el libro nos muestran la otra cara de la moneda. Es decir, invitan al lector a ver más allá de los pocos, pero mediatizados, casos de migración exitosos y empezar a reflexionar sobre aquellos otros ejemplos de personas que se ven impedidas de acceder a los privilegios de las grandes ciudades. Quizás en este último elemento resida el gran aporte de la obra.

Marco Avilés. Fotografía: El País.

Lamentablemente, ninguna de las crónicas llega a responder realmente de dónde venimos los cholos. Si bien es cierto que muchas de estas nos invitan sutilmente a una oportuna reflexión de las condiciones estructurales que dividen al centro y a la periferia del Perú, conforme fui avanzando en la lectura, tuve la impresión de que la recopilación de las narraciones no gozaba de una gran consistencia. Pues, si nos basamos estrictamente en el título con el que Avilés bautiza su obra, la colección de crónicas no cuenta con mucha coherencia argumentativa. Inclusive, la última narración, centrada en la capital peruana, intenta trazar una somera reflexión en base a los cambios positivos que el país ha gozado gracias a la gastronomía. Un tema del que ya se ha hablado hasta el hartazgo y que, en mi opinión, termina de resultar insuficiente para definir la identidad nacional o explicar el origen del mestizaje.

Ahora, esto no lo convierte automáticamente en un mal libro, para nada. Reconozco que muchas de las crónicas incluidas construyen una interesante, pero, sobre todo, necesaria reflexión en torno a las desigualdades estructurales de las que hablaba en párrafos anteriores. Incluso, el libro en sí mismo es una invitación para continuar reflexionando en torno a la “choledad” y la discriminación racial en el Perú. Y, como es sabido, las publicaciones que se atrevan a plantear dichas problemáticas son y serán siempre bienvenidas.


Valoración: 3.0/5.0

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