Louise Glück y ese infierno tan temido


Autora: Louise Glück
Título: Averno
Año de publicación: 2011
Editorial: Pre-Textos
Número de páginas: 172 


Una vez más la Academia Sueca parece haber descolocado al mundillo literario otorgándole el máximo galardón de las letras mundiales a una poetisa que estaba fuera del radar de la mayoría de los lectores, la estadounidense Louise Glück. No resulta sorpresiva la falta de reconocimiento popular de la autora: la poesía es un género que ha caído en desuso entre los lectores, que se vuelcan con más entusiasmo hacia el ensayo y la narrativa (basta repasar las listas de los libros más vendidos de cada año). Esta reseña pretende ser, entonces, una puerta de acceso a la obra de Glück, que es vasta y abarca nada menos que cinco décadas. 

averno

Les propongo ingresar a Glück desde Averno, una colección de poemas publicada en 2006, y editada en castellano por la Editorial Pre-Textos con traducción de Abraham Gragera y Ruth Miguel Franco. Como el título lo indica, Glück nos invita a un descenso al mundo de los muertos (el lago Averno, al oeste de Nápoles, era considerado por la mitología clásica como la entrada al inframundo) de la mano de la figura de Perséfone, la diosa arrebatada por Hades, su tío, de los brazos de su madre Deméter, diosa de la tierra. A lo largo del poemario Glück va explorando variantes de la historia de Perséfone. ¿Fue raptada y violada contra su voluntad, o accedió a ser llevada al inframundo? ¿Siente la ausencia de su madre, o Hades no hizo más que concretar su fantasía de escapar del yugo materno? ¿Escapó de la dominación materna sólo para someterse a los mandatos de su marido? Principalmente, lo que Glück se pregunta es cómo se siente estar, como Perséfone, en un estado de suspensión entre la vida y la muerte, entre el alma y los placeres terrenales, y hace extensivo ese estado de indeterminación a toda la humanidad. Todos somos conscientes de nuestra propia finitud, pero creemos que pensar en la muerte es invitarla, y por eso vivimos haciendo de cuenta que nuestra existencia no está amenazada. En el poema “Lago en el cráter”, Glück postula:

Entre el bien y el mal hubo una guerra.
Decidimos que el cuerpo fuese el bien.

Eso hizo que el mal fuese la muerte,
que el alma se volviera
completamente en contra de la muerte.

Glück también dice en el poema “Perséfone la errabunda” que “hay una grieta en el alma humana / que no fue construida para pertenecer / por completo a la vida”. Somos seres escindidos porque somos perecederos, pero poseemos un alma, que tiene conciencia de sí misma como una existencia distinta del cuerpo, y el rechazo de la finitud del cuerpo es lo que nos atraviesa el alma. Algunas imágenes recurrentes en el poemario tienen que ver con los ciclos de la naturaleza, la destrucción y la reconstrucción, las relaciones de pareja, y sobre todo la relación madre-hija. Deméter aparece como una fuerza que pugna por recuperar a su hija de las manos de Hades, en parte por amor, pero en parte también porque no puede aceptar que su hija tenga existencia propia.

¿Qué está planeando, al buscar a su hija?
Está emitiendo
una advertencia cuyo mensaje implícito es:
¿qué estás haciendo afuera de mi cuerpo?

Deméter queda así atrapada, desgarrada, en “una discusión entre la madre y el amante – / la hija es sólo carne”. Ese conflicto entre el mandato materno y el deseo tiene eco en otros poemas, como “Prisma” y “Fuga”, donde los mismos arquetipos aparecen procesados desde la mirada post-psicoanalítica de la sociedad actual.

Uno de mis poemas favoritos de esta obra es el que lleva, precisamente, el mismo título que el libro. Es un poema dividido en diferentes secciones, que aparece hacia el final del poemario y retoma con maestría muchos de los hilos desplegados a lo largo de los poemas precedentes. En la primera sección, Glück nos presenta la voz de una anciana, que de cara a la muerte quiere dejar a sus hijos fragmentos de la sabiduría que pudo cosechar en vida, pero es rechazada y desestimada justamente por la aversión que genera en los jóvenes la visión de la vejez como memento mori. El yo lírico mira a los jóvenes con una mezcla de lástima y desdén: “Están todos viviendo en un sueño”. La proximidad de la muerte hace que se levante el velo y podamos ver lo insignificantes que fueron algunos de los problemas que nos asediaron durante la vida.

Ingresar en Averno es descender a los infiernos del desamor, los celos, la incertidumbre, la vejez, el desamparo, el vacío. Al mismo tiempo, Glück parece sugerirnos que enfrentar esos fantasmas es la única forma de vivir con lucidez, aún sabiendo que eventualmente nos precipitaremos a la desaparición. Una lectura muy recomendada, recursiva, que conmueve e invita a la reflexión.


Valoración: 5.0/5.0

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