Entrevista a Gloria Alvitres Aliaga


1Gloria Alvitres es bachiller en Periodismo por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, comunicadora social, escritora y poeta. Ha sido, además, coordinadora de la Feria Alternativa del Libro ANTIFIL. Poemas suyos han ido publicados en la antología de poetas mujeres de la revista Ínsula Barataria (Lima, 2017) y en la antología Liberoamericanas: 140 poetas contemporáneas de la editorial Liberoamérica (España, 2018).  Recientemente, publicó su primer poemario, Canción y vuelo de Santosa, editado por el sello Alastor Editores. Cátedra Libre tuvo el agrado de conversar con ella en relación a su más reciente libro.


La poesía no es solo inspiración. En ese sentido, ¿cómo se dio el proceso de creación de Canción y vuelo de Santosa?

Este es un libro que he venido trabajando desde el 2015. Ese año viajé a la Merced, Chanchamayo, con el fin de hacer prácticas profesionales en temas de relacionamiento comunitario. Sin embargo, por aquellas fechas también falleció mi abuela, Santosa. Es en ese contexto en el que empiezo a escribir el poemario desde la Merced, con una carga de distanciamiento tanto de Lima como de la familia y los amigos. La propuesta nace en ese ámbito, en solitario.

Hasta antes de ese año no había tenido un espacio para pensar en un trabajo propio. Había participado en presentaciones literarias e incluso tenía un colectivo en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, pero nunca me había propuesto trabajar un libro ni tampoco tenía idea de cómo comenzarlo. Y creo que eso es algo que le ocurre a muchas escritoras y escritores jóvenes: el no saber cómo se inicia y se prepara un libro. En mi caso, ese proceso empezó con la distancia fuera de Lima, pero también con un hecho triste, la partida de un ser querido.

Es a partir de esos dos elementos que empecé a concebir la idea de un poemario que fuera un tributo. Sin embargo, con el paso del tiempo, esta idea original fue cambiando de dirección y el libro terminó convirtiéndose, por un lado, en un libro de experiencias colectivas y reivindicación social y, por otro, en una reflexión personal e íntima.

Sin esos dos eventos el poemario nunca se hubiera concebido…

Claro. Aunque la búsqueda por publicar fue un proceso en el que estuve inmersa desde hace un buen tiempo; quería hacer un libro, pero no tenía idea de qué. Cuando tenía 23 o 24 años no lo tenía muy claro. Estaba en idas y venidas constantes tratando de plantearlo. Y por aquellos años tampoco solía escribir mucho de los que temas que ahora se encuentran en el poemario. En esos tiempos había leído a Hora Zero y Kloaka y me salpicaba mucho de su espíritu rebelde. Por ejemplo, lo que escribía solía ubicarse en una línea mucho más urbana y social, por la misma naturaleza de mi trabajo y activismo. Sin embargo, un producto mucho más reflexivo e interior recién lo he podido concebir al estar fuera de Lima.

¿Cómo tomaste la decisión de trabajar con Alastor Editores para tu primer libro?

Personalmente, Alastor Editores me resulta una editorial muy interesante. Y no lo digo porque haya publicado con ellos, sino porque mucho antes de conocer a Julio Isla, el editor, ya había visto el trabajo que estaban desarrollando con escritoras jóvenes como María Belén Milla, Victoria Mallorga, Guadalupe García Blesa y Luz Ascárate. Y aunque sentía que la propuesta de estas autoras era distinta a lo que yo hacía, consideraba rescatable que el sello ayudara a difundir sus trabajos.

Supe de Alastor por la ANTIFIL, la Feria Alternativa del Libro. Y, por entonces, estaba buscando alguna editorial que me guiara en el proceso de publicación de un libro, pues no deseaba emprenderlo sola. Al saber de ellos, una de las cosas que me pareció sumamente destacable fue el espacio de difusión prioritario que le brindaban al género poético; se encontraban disputando el espacio de la poesía en Perú. Así fue cómo conocí a la editorial en sí misma, antes que a los editores.

Por otro lado, el trabajo de selección de autores y lectura de manuscritos también me resultó un trabajo bastante serio. Noté que Alastor no era una editorial que buscara publicar por publicar o que se empeñara en cobrar un determinado pago para la publicación, como sí hacen otras editoriales. Por todos estos motivos, su propuesta me terminó por convencer.

Aunque al inicio resultó un poco complicado obtener la confirmación; Alastor mantenía una extensa lista de pendientes de publicación en 2019. Julio me comentó que probablemente para el 2020 se iba a abrir un espacio, pues varios otros libros ya estaban en proceso de planificación o próximos a salir. Sin embargo, el trato siempre se mantuvo serio; Julio se mostró bastante asequible para recibir el manuscrito, leer la propuesta y, en base a ella, decidir.

Durante esa espera no me desanimé. Ya había tenido una mala experiencia con otra editorial allá por 2015, a la cual le tuve que hacer un abono de adelanto para la revisión de textos pero que nunca cumplió con el trabajo acordado. Gracias a ese suceso, había asimilado que la búsqueda de editoriales era un proceso que se tenía que hacer. Por ello, si Alastor no me recibía, sabía que tenía que buscar otro sellos o recurrir a opciones como la autopublicación o la presentación a algún concurso.

Pero, después de un par de meses, Julio me escribió al correo comentándome que la propuesta del poemario le parecía interesante. Dijo que había algunas cosas por afinar pero que, en líneas generales, le resultaba un poemario bastante completo. La opinión positiva de un editor como él me agradó mucho. En base a ello, empezamos a editarlo a lo largo del 2020. Inicialmente, tenía proyectado publicarlo en noviembre del año pasado, pero se cayó un presidente y el país estaba en una de sus peores crisis. Y, personalmente, no deseaba que el texto saliera en ese contexto; no me parecía lo más adecuado. Por ello, decidimos esperar hasta febrero de este año.

Como mencionas, el proceso de publicación de un libro no es en estricto un proceso individual. Si bien el autor lo concibe y escribe, muchas veces se requiere de la ayuda de otras personas para terminar de darle forma y presentarlo ante el público. Eso me lleva a preguntar por la portada del poemario, ¿cómo se trabajó ese aspecto del libro?

Recuerdo haber escrito hace poco algo sobre eso, pues me parecía importante resaltar el trabajo que hay detrás de un libro. Yo estaba fascinada con el proceso porque, como dije, no sabía cómo se hacía un libro. Conocía la experiencia de algunas amigas y amigos; sabía que se tenía que buscar un diseñador, alguien que te dé soporte y retroalimentación, porque si te empeñas en asumirlo todo puede resultar abrumante e, incluso, contraproducente. Entonces, busqué una ilustradora, aunque al principio no tenía muy en claro con quién trabajar. Así, consulté con varias personas que conocía o que sabía que se dedicaban a la ilustración. En esa búsqueda, di con Lucero Huamaní y pensé que sería interesante que ella pueda darle una nueva lectura al poemario.

A Lucero le agradó la idea de trabajar conmigo. Me dio mucho gusto que tomara a bien el texto y me planteara varias opciones. Recuerdo que yo no sabía por donde ir, pues no tenía idea de cómo deben verse los libros. Por eso, al inicio, no estaba convencida con sus primeras propuestas. Por ello, le pedí que me presentara algo de acuerdo a lo que ella considerara más adecuado, tomando en cuenta lo que hubiera entendido del texto. Tomé la decisión de confiar en su criterio.

Portada
Ilustración: Lucero Huamaní.

Y como bien mencionas, literariamente hablando, el poemario es un trabajo individual, pero los aspectos complementarios terminan pasando por otras manos. Incluso desde la autopublicación. Como producto no podría afirmar que el libro es un producto meramente individual, pues hay un trabajo de edición, diseño, ilustración e impresión. Seguramente de acá a algunos años, gracias a los libros digitales, el libro impreso terminará siendo un objeto de mucho más valor, una suerte de reliquia. Y quienes participan en esta cadena de producción tienen que ser reconocidos. Creo que allí reside el valor completo de un libro.

Ahondado en el poemario en sí, a lo largo del mismo te centras en tres temáticas: la identidad lingüística, la migración y el feminismo. ¿La elección de estos temas fue arbitraria o casual?

Hubo de todo un poco. Puedo decir que hubo mucho de casualidad; al ser un libro personal, definitivamente hay cosas que a uno lo hacen reflexionar más que a otras personas. Pero también hay elementos que he ido eligiendo en el camino, porque así funciona el proceso. Podría haber deseado incluir mil cosas más, pero en el ejercicio de construir el libro se van excluyendo temáticas que no necesariamente concuerdan. El proceso es similar a la composición musical: todo lo que no concuerda va quedando al margen.

Ahora, esos temas que mencionas sí me tocan mucho, pues justamente todos están enlazados por Santosa: mi abuela, la migrante, la mujer fuerte que se defendía a sí misma y buscaba defender a otras mujeres. Por esa razón, la reflexión termina enrumbándose por el feminismo y por lo que somos nosotras ahora también.

Por otro lado, el tema de la lengua también me importa mucho. Y ahora que lo reflexiono, ese no ha sido un tema que haya elegido de forma arbitraria; ha ido surgiendo dentro del mismo libro porque de esa manera se podían entender los mecanismos de comunicación y discriminación que se viven en este país. La lengua expresa mucho en ese aspecto.

Santosa es el elemento que conjuga de forma poética todas estas temáticas…

Por mucho tiempo me dediqué a ser activista en círculos feministas de Lima. Sin embargo, la vivencia en la Amazonía, de la que te hablé al inicio, me marcó bastante. En general, la experiencia de trabajo fuera de Lima o de las ciudades en general termina marcando a las personas en varios aspectos y, personalmente, me hizo pensar mucho en la abuela, en los orígenes, pero también en las violencias.

Ilustración: Lucero Huamaní

Por mucho tiempo estuve pensando en cómo hacer visibles estos temas, pero también pensaba mucho en ella, en estas comparaciones que no había podido identificar cuando mi abuela estaba viva. Además, también experimenté esa deuda que nos queda cuando alguien que simbolizaba mucho se nos va. En ese sentido, ella funciona como parte de ese nexo.

Confieso que tampoco lo tenía tan claro hasta que la misma Roxana Crisólogo y Carolina O. Fernández lo mencionaron en la presentación del libro. Al principio, pensé en el poemario como un libro que verse sobre la familia, el barrio y la migración. Pero, al final del proceso terminó cobrando otra forma. En ese recorrido que mencioné, en el que el manuscrito pasó por muchas revisiones, he escuchado la opinión de muchas personas; tuve el gusto de conversar con Miguel Idelfonso, por ejemplo, quien revisó el texto y me brindó su punto de vista. 

Me resultó interesante que incluyas epígrafes de la canción popular como el Picaflor de los Andes pero también de la moderna, como la referencia a Anita Tijoux. ¿Cómo se podría entender esta conjugación de estilos?

Ilustración: Lucero Huamaní.

En lo que respecta a la apuesta por las canciones, estas se justifican por el contexto de los personajes de los poemas. Al ser un libro en tres partes, esa era la idea. La sección de la abuela es la que abre el libro, ubicándonos en los 60, luego se da el salto a los 80 y, finalmente, el espacio que inaugura el epígrafe de Anita Tijoux se encuentra temporalmente en el 2019. En pocas palabras, son saltos temporales entre distintos espacios que el poemario va recorriendo. Son, además, los tres elementos de la familia: la abuela, los padres y la hija.

La idea de incluir el feminismo en la tercera parte era poner en cuestionamiento el feminismo académico: recurrir a las luchas de las mujeres del Ande y de los estratos socioeconómicos más bajos. Confieso que también se me hacía algo problemático conectar la primera sección con la tercera, pero encuentro en el poema Simone y Santosa el mejor ejemplo de conexión entre contextos y feminismos separados por el tiempo. Simone como referente del feminismo y las mujeres andinas como partícipes de las luchas sociales y políticas, que, como todas, buscan ser escuchadas.

Hay algunos poemas que versan sobre la problemática de las mujeres con la Iglesia, a pesar de que esta forma parte de la identidad cultural de muchas peruanas. ¿Cómo planteaste esa propuesta?

En general, tengo muchos más textos que hablan sobre el catolicismo. De hecho, muchos de estos, durante el proceso de edición tuvieron que ser excluidos del poemario. Ahora, lo que ocurre con el ámbito religioso es interesante, pues no se puede negar el marcado rasgo cultural que tenemos en América Latina con respecto al cristianismo. Muchos de los centros educativos en nuestro país tienen un fuerte matiz católico, son parte de lo que somos como cultura. Inclusive, yo misma provengo de un colegio y una universidad católica.

En el caso de las mujeres feministas, esto también tiene un impacto. No podemos negar ese rasgo que nos ha marcado. Inclusive, actualmente existen algunas colectivas que están mezclando ambos elementos, como “Católicas por el Derecho a Decidir”. Muchas de mis amigas feministas lo niegan, pero en algún momento ellas o algún familiar suyo han debido portar una estampa religiosa. No es algo que podamos negar tan fácilmente.

En cuanto a los poemas, como estos rasgos estaban tan presentes, mi poesía buscaba generar algo de sarcasmo alrededor. Las mujeres que provenimos de estas creencias hoy podemos darnos la licencia de desafiarlas, cambiarlas, hasta reírnos de ellas. Siento que esta idea del catolicismo rígido ya no se adapta a estos tiempos, ya no funciona para nosotras. Bajo esa línea, considero que pueden existir otras formas de fe.

Yo lo veo así. Hay varias formas de transmitir y criticar desde la poesía. Por ejemplo, me gustan mucho algunas poetas que han escrito sobre Dios, como Juana Inés de la Cruz. Hasta ahora su poesía me resulta increíble, pues siempre me ha parecido que le escribía a un amante, no a Jesucristo. Y así existen muchos otros autores en la Iglesia que cuentan con obras excelentes, siendo parte de nuestra tradición católica. Y ese es el desenfado que caracteriza a muchas jóvenes feministas: no ser tan rígidas sino reírnos de nuestros propios pasados e ideologías que, en su momento, nos condenaron.

Habiendo tenido la presentación del libro, ¿qué proyectos se vienen para este año?

Vamos a seguir con algunas presentaciones más. Además, la idea es imprimir el poemario en Julio; espero podamos llegar a concluir ello en medio de esta coyuntura. Y a partir de ahí, empezar la difusión desde otro ámbito, tal vez con algunos agregados. Pensaba en trabajar con algunos textos de las escritoras que me acompañaron en la presentación.

Luego, estoy considerando la posibilidad de trabajar en narrativa. En lo que respecta al ámbito periodístico, voy a seguir publicando, pero también deseo empezar a centrarme en los cuentos. Por ahora, no estoy segura si mi camino va a seguir siendo la poesía, sinceramente. Este libro me ha costado mucho, no solo en tiempo sino también emocionalmente. Y no sé si quisiera volver a transitar por un proceso tan largo y fuerte nuevamente. Soy consciente que los segundos libros no cuestan tanto como los primeros, pero personalmente dudo en volver a embarcarme en un proyecto tan fuerte.

Digo esto porque, si bien el poemario se editó de forma conjunta, sí hubo una demanda emocional bastante intensa por mi parte. El volver a leerme años después y ya no reconocerme en los textos o no saber si a la gente le va a gustar leer poesía; todas estas dudas que suelen asaltar a los autores cuando empiezan a trabajar en un libro. Por ese lado, no me encuentro aún tan segura. Sin embargo, lo que sí deseo intentar es la narrativa y un par de cositas más por ahí: una plaqueta el otro año, tal vez. Pero eso lo determinaré posteriormente, por ahora la prioridad es concretar la impresión del poemario.

Muchas gracias por la entrevista, Gloria.

Gracias a ustedes.


Por disposición de Alastor Editores, el poemario Canción y vuelo de Santosa puede descargarse de forma gratuita desde su página web, a través del siguiente link.

Agradecemos a Gloria Alvitres Aliaga por la cordialidad y el tiempo brindado para concretar esta entrevista. Desde este pequeño espacio, le deseamos los mejores éxitos en sus proyectos literarios.


 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: