200 años del nacimiento de Gustave Flaubert

Gustave Flaubert nació el 12 de diciembre de 1821 en la ciudad de Ruan, Francia.

No le fue tan bien en el colegio de su ciudad y aunque fue obligado a seguir estudios de derecho en París hizo todo lo posible para por fin abandonarlo y regresar a Ruan, ciudad tan ligada a su vida y a su producción literaria. Se establecería definitivamente ahí con su madre con la cual desarrolló un vínculo demasiado grande.

Gustave Flaubert, circa 1860; carte-de-visite portrait by Étienne Carjat

Se dedicó por entero a la literatura, se le puede considerar con razón un real profesional de su trabajo. Durante su regreso a su ciudad natal conoció a la que probablemente fue su único amor en su vida, la poetisa Louise Colette. Vivieron un gran romance de casi diez años. Ella fue muy dulce con él, pero el egoísta amante jamás dio el siguiente paso ni deseaba formar una familia con ella. Egoísmo o amor a la libertad como dicen algunos, lo cierto es que se mostró impenetrable, terminó su relación y nunca se casó.

De personalidad retraída pero muy orgulloso, despreciando a muchos escritores famosos de la época, le importaba en su escritura la armonía entre el fondo y la forma. En su opinión la mayoría solo sabía contar buenas historias y no escribir bien. Meticuloso, trabajador pero muy perfeccionista, es siempre de recordar la manía que tenía por buscar la palabra precisa, la oración bien formulada, borraba, rehacía, corregía y volvía a empezar las mismas partes de sus composiciones una y otra vez. Extremadamente cuidadoso, era muy estudioso de lo que iba a contar, queriendo ser exacto en sus descripciones no dudó en comprar un loro disecado para poder hablar de este animal en una de sus nouvelles.

Su formación desde luego es clásica y su biblioteca a lo largo de su vida tuvo con seguridad más de mil libros entre los que se podía encontrar a Madame de Sevigné, Torcuato Tasso, Shakespeare, entre otros. De los cuales bebió sin duda características invaluables que se puede ver en toda su obra.

Su novela “Madame Bovary” fue la que lo lanzó a la fama. Le costó casi 5 años terminarla y fue publicada inicialmente en la Revue de Paris en entregas. Posterior a ello fue acusado por el procurador imperial de atentar contra la moral pública, debido a que según ellos, mancillaba el honor de la familia francesa. El tribunal lo declaró inocente pero todo este asunto que llamó al escándalo hizo que la novela se vuelva muy conocida. Cuando fue publicada por primera vez en libro completo el éxito fue inmediato y todo el mundo hablaba de esta novela.

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Flaubert gustaba de viajar y luego del éxito anterior se interesó en un viaje a Egipto y Túnez, donde era muy de moda en el siglo XIX la afición al orientalismo. Ya Gauthier había escrito una historia sobre Egipto así que Flaubert quiso hacer una sobre Cartago. Sus viajes, investigaciones y documentaciones históricas le sirvieron para armar su novela “Salammbo” (personalmente mi favorita) en la que recrea un episodio de revuelta de esclavos en el Cartago de Amílcar Barca. La manera tan fina y extraordinaria de recrear aquel mundo y poder transmitir las sensaciones orientales hacen de esta novela una gran obra, si bien es cierto, sufrió del ataque de historiadores que lo calificaron de deformar la realidad de forma exagerada. El resultado en Francia fue enorme, aquella cultura no tan conocida fue ahora explotada y puesta aún más de moda gracias a su libro.

Si comparamos a Flaubert con otros escritores de su época probablemente no produjo tantas obras como otros. Quizás debido a su perfeccionismo que le tomaba mucho tiempo publicar algo “bien escrito”. Otra de sus grandes novelas definitivamente es “La educación sentimental” que tiene muchos recuerdos de su propia vida y es un interesante cuadro de la Francia de alrededor de la Revolución de 1848. Allí podemos conocer muchos personajes de aquella época y sus distintas miradas políticas.

A pesar de su carácter Flaubert tuvo muchas relaciones con los intelectuales de su tiempo e incluso durante el segundo imperio, a pesar de su problema legal, fue considerado por la emperatriz Eugenia (se dice que le encantaba “Salammbo” la cual leyó tres veces) y era visitante del salón de la princesa Matilde Bonaparte. Una de sus amistades más fuertes fue con la escritora George Sand con quien tuvo una correspondencia enorme en la que compartieron no solo cultura sino sensibilidad y la forma de ver la vida.

Falleció sin hijos aunque bien pudiera decirse que Guy de Maupassant fue uno de ellos pues acogido por el autor fue un discípulo casi suyo. Decía orgullosamente que Flaubert le había enseñado cosas que ni en 40 años de experiencia literaria hubiera aprendido.

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